1 de mayo de 2012

Caminando entre los que se creen vivos.



Creo en la inmortalidad del alma, estoy tan segura de que hay otro mundo después de este y que es además mucho más placentero, que por eso entiendo porque nadie viene a contarnos lo que vió. Yo también sería así de egoísta, para que perder mi tiempo en venir y contar lo que verán, si de todas maneras se van a enterar cuando ya no estén aquí.


Estos no son cuentos porque no son ficción, son relatos porque me pasaron así...
I.

Vivía en el campo, había llegado hacía una semana, la casa estaba a 2 cuadras de la tienda donde se conseguía pan, queso, leche y otros productos básicos. La tienda era de una familia, sus fundadores eran una pareja de esposos y estaban ahí hacía más de 40 años, sus hijos se fueron para la ciudad, menos Walter el hijo menor, quien se quedó atendiendo el negocio porque no estudió más. 

Ese día fui a la tienda por una urgencia mientras llegaba el dia de hacer el Mercado en Cali. Le pedí a la señora una libra de azúcar, pero estaba tan vieja que además era sorda y no me atendió, sólo me miró. Walter se acercó al mostrador y me trajo el azúcar, entretanto la viejita seguía caminando entre el mostrador y el estante de atrás en donde reposaba la mercancía, me llamó la atención la blusa tan blanca que llevaba, era de encajes muy finos. Pagué 400 pesos y me fui. 

Al día siguiente, lunes, muy temprano salí para el trabajo, al subir a la micro que cruzaba el pueblo y nos bajaba a la ciudad, me encontré con doña Vilma, hermana de Walter. Nos saludamos con los buenos días y me contó lo difícil que era abrir los baúles de ropa y fotos de su madre ahora que había fallecido. 

Cuando murió? le pregunté
- el jueves, y el viernes la enterramos, y todo el fin de semana he estado limpiando su habitación.
- pero ayer vi a su mami en la tienda.
Y le describí la blusa blanca de bordados y encajes que su madre llevaba. Ella me miró profundamente y  dijo, esa fue la blusa que le pusimos para el sepelio.


II.
Me volví a encontrar con Jairo O. en una conferencia de filosofía en el centro cultural de la ciudad, no nos veíamos hacía 2 años desde que egresamos de la facultad de humanidades. Y ese día él estaba en la ciudad porque un paro de transportadores había bloqueado la panamericana que lo conduciría a la ciudad donde ahora vivía, más al sur, a dos horas de carretera pero a 400 años de arquitectura. Ahora era profesor universitario en esa ciudad de vestigios coloniales. 
Salimos de la conferencia sobre Borges, y me invitó a un café para actualizarnos. Le dije: esta ciudad es relativamente pequeña, pero en dos años nunca me he topado con alguien con quien yo haya estudiado, solamente puedo decirte que hace como 2 meses estaba en un supermercado y vi en la caja registradora de al lado, que cancelaba una pareja que prácticamente fueron novios durante toda la carrera de estudios, como no eran de mi curso no recuerdo bien sus nombres, era esta chica la que hizo su tesis sobre Kierkegaard y el joven que pronto empezó a enseñar creo que se llamaba Alberto. 
Con su rostro imperturbable, Jairo preguntó:
- estás segura que era ella?. 
- si, claro, es tan clara esa imagen que recuerdo hasta lo que pensé de ella en ese momento, me dije para mis adentros, cómo hace esa chica para caminar con esa tristeza tan enorme sobre su espíritu? Porque sólo veía en su rostro y cuerpo la desesperación, por algo estudiaba los existencialistas, no?. 
Jairo volvió a preguntar: 
- que más hizo ella?, 
-  nada, ella sólo estaba detrás de Alberto mientras él pagaba lo que compró, ella sólo estaba detrás y cuando él salió caminando del supermercado, ella sólo lo seguía con su cara lánguida y su cabello ensortijado y suelto de siempre. Ni siquiera se tomaban de la mano, nada, ella se veía ausente. 
- porque te conozco te creo, Dennise murió hace un año. 
- Que?! 
Y las personas de las otras mesas miraron hacia nosotros. Jairo terminó contándome que luego de haberse titulado en filosofía ella cayó enferma de un cáncer, y con sus 25 años no quiso luchar contra la enfermedad, sus más cercanos coinciden al igual que su novio que ella se dejó morir, resultaba para su espíritu muy arduo vivir.

atte, almaluz hurtado borrero.



 lo tomé prestado de youtube, gracias.

El Gato-Relato


Mi Gatuna ajustaba ya 12 años de vida, yo no sabía que le quedaba uno, y en ese trayecto de calendario tuve un sueño con ella...le acaricié la espalda y cuando llegué a la cola cayó en mis manos y la miro...y ella me responde...es que pronto dejaré de ser animal...me desperté exaltada! ...al otro día la miro y ella me mira, la miro de reojo y ella me sacude los bigotes como diciéndome... el sueño fue cierto pero tenia que ser así, sólo en sueños puedo hablarte con voz de humano.

atte, almaluz hurtado borrero