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23 de octubre de 2014

Los Planetas en el Evangelio de Judas.

En enero de 2006, National Geographic Society encargó a la compañía McCrone Associates, de Illinois, el análisis de la tinta contenida en el Evangelio de Judas, escrito en copto y que había sido datado en el siglo III o IV d.C.  La dirección del proyecto de investigación estuvo a cargo del micropista  Joseph G. Barabe.

En los años setenta del siglo XX, al parecer un campesino, descubrió en Egipto,  un códice que durante unos 1.700 años había permanecido oculto en el interior de una tumba o cueva a orillas del río Nilo. 

El códice contenía un fragmento del Evangelio de Judas, que se creía desaparecido. El conjunto de papiros, en mal estado de conservación, pasó a manos de un anticuario egipcio, que no consiguió encontrar un comprador debido al elevado precio que reclamaba. La Fundación Maecenas, fundada en Basilea, adquirió los documentos en 2001 y posteriormente contactó con National Geographic Society, 


Más sobre la Investigación en: 


A continuación apartes del Evangelio de Judas, que transcribo aquí porque hacen mención de algunos de los temas de nuestro Blog, como los elementos  y los planetas.


El Maestro dijo: “Alrededor del Sol, hay muchos Planetas y cada uno de ellos ocupa su lugar y su distancia entre ellos y el Sol y entre los demás Planetas; así vosotros deberéis ocupar vuestro lugar y distancia alrededor del Sol, procurando no estar ni demasiado cerca, ni demasiado lejos. Y entre Ustedes, mis discípulos, esto debe ser en equilibrio, permitiendo así, como los Planetas, que cada uno reciba únicamente que necesite para su propia sobre vivencia; habiendo concordancia en “la Luz que viene del Sol y Luz que viene del Padre”.

Judas, mostrando un poco de impaciencia, vuelve y replica: “Yo estoy haciendo lo que Usted me enseña, ¿indica esto que ya soy Uno con Usted?”.

Contesta el Maestro: “Nosotros somos Uno, como mi Padre es Uno conmigo, pero tú no puedes todavía hacer lo que Yo hago,.. Porque el Sol alumbra a todos sus Planetas, pero los Planetas, ni aún todos reunidos, podrían dar ni una décima parte de Luz hacia el Sol; por eso es necesario que vosotros os convirtáis en vuestro propio Sol, en vuestra propia Luz, y así alumbrándose y alumbrando a otros, le corresponderíamos con nuestra Obra a mi Padre que me ha enviado”.


Almaluz Hurtado B. Sol de Plata. Colonia: 2013

El Maestro se dirigió a nosotros y nos dijo: "Vosotros veis la tierra quieta, más ella gira alrededor de la Vida, que es el Sol. Estamos quietos como la tierra, pero espiritualmente no estamos quietos. Todos somos el aire, porque nos despojamos de una materia que es tierra y volamos por los Aires con la libertad del Espíritu. Todos somos el agua, porque nos hemos convertido en una fuente eterna del Espíritu; de ella bebemos para nutrir el cuerpo y calmar la sed del Alma. Todos somos fuego porque nos hemos convertido en el Fuego del Espíritu que a todos nos devora, nos limpia y nos purifica".